Teresa Lanceta | Tejer, un arte colectivo

Desde la década de 1970, la artista española Teresa Lanceta (Barcelona, 1951) ha explorado el tejido como medio de expresión artística, desafiando las fronteras entre el arte contemporáneo y la artesanía tradicional. Su obra se caracteriza por una profunda conexión con las tradiciones textiles de diversas culturas, especialmente la de las mujeres tejedoras del Medio Atlas marroquí.

© Juan García - Cortesía IVAM

¿Tejer es arte?

El arte de Teresa Lanceta nace del tejido, entendido no solo como una técnica, sino como un lenguaje, un código universal que traspasa fronteras físicas, temporales y culturales. Desde los años setenta, Lanceta ha trabajado con el textil como medio de expresión, desafiando la separación tradicional entre arte y artesanía y cuestionando la noción del artista como genio individual. Su obra reivindica el valor de la creación colectiva y el conocimiento ancestral, aspectos que marcaron su trayectoria desde su primer contacto con las tejedoras del Medio Atlas marroquí en la década de los ochenta.  

Lanceta creció en un entorno artístico dominado por la vanguardia y el arte conceptual, donde la exploración intelectual y la individualidad primaban sobre otros valores. Sin embargo, ella sentía que faltaba algo esencial: la conexión con la tradición, la oralidad, la materialidad del arte como parte de la vida cotidiana. Fue en la artesanía textil donde encontró esa raíz profunda, una forma de expresión en la que la técnica, la historia y la comunidad convergen.

Encuentro con las tejedoras del Atlas marroquí

A mediados de los años ochenta, Lanceta emprendió un viaje al Medio Atlas de Marruecos, una región conocida por sus comunidades nómadas y sus ricas tradiciones textiles. Durante cuatro años, la artista convivió con las mujeres tejedoras de la zona, estableciendo una relación profunda que transformaría su perspectiva sobre el arte y la vida. 

Estas tejedoras, en su mayoría anónimas y pertenecientes a comunidades rurales de influencia nómada, consideran el tejido como una extensión de su existencia cotidiana. A través de su convivencia, comprendió que los tapices no eran meros objetos decorativos, sino contenedores de historias, signos de identidad y memoria. La artista observó que cada alfombra es única porque recoge la experiencia personal de su creadora, pero al mismo tiempo es colectiva, ya que responde a un conocimiento transmitido de generación en generación.  

Para estas mujeres, el arte textil es parte de un equilibrio entre la naturaleza y la vida cotidiana. La subsistencia en estas regiones depende del entorno y del aprovechamiento de los recursos locales, por lo que los tejidos reflejan esa relación profunda con el paisaje. Los materiales, los tintes, las técnicas y los diseños no son arbitrarios; son el resultado de siglos de adaptación, creatividad y resistencia.

El arte como construcción colectiva

Uno de los aprendizajes más importantes que Lanceta extrajo de su experiencia en Marruecos fue la idea de la creatividad colectiva. En Occidente, el arte suele girar en torno a la figura del artista como individuo único e irrepetible, pero en estas comunidades el arte no pertenece a una sola persona, sino que es fruto de un conocimiento compartido. La creación no se entiende como un acto aislado, sino como un proceso en el que cada tejedora aporta su visión dentro de un marco común de saberes y tradiciones. Cada pieza textil es el resultado de una colaboración intergeneracional, un código abierto que permite su lectura, transformación y transmisión.

Esta perspectiva la llevó a reflexionar sobre el papel del arte en la sociedad y la manera en que este puede ser útil. Su trabajo pone en cuestión la división entre arte y artesanía, reivindicando el textil como una forma de arte con la misma profundidad conceptual que la pintura o la escultura. Además, su obra incorpora una dimensión ecológica, destacando la relación entre la creación y la sostenibilidad. Frente a la producción industrial y la estandarización, el tejido tradicional representa un modelo de creación ligado al entorno y a los ritmos naturales.  

La artesanía en la era del turismo de masas

Sin embargo, este modelo de transmisión y creación se ha visto amenazado en las últimas décadas. El turismo de masas y la comercialización de la artesanía han transformado las dinámicas de producción, rompiendo la relación entre el tiempo, el trabajo y el significado de los objetos. La exigencia de productos baratos y rápidos ha debilitado la cadena de aprendizaje tradicional, poniendo en peligro la continuidad de estas prácticas.  

Lanceta ha denunciado cómo la presión del mercado ha convertido la artesanía en un producto de consumo sin contexto ni identidad. La estandarización y la reducción de costos han llevado a una pérdida de calidad y, lo que es más grave, han roto el vínculo entre la creación y la comunidad. En muchos casos, los objetos artesanales se han reducido a meras imitaciones destinadas a los turistas, despojados de su valor simbólico y funcional. 

Tejer como acto de resistencia

A pesar de estos desafíos, las tejedoras del Atlas continúan su labor, preservando un arte que es al mismo tiempo una forma de vida.

Lanceta, por su parte, ha integrado esta visión en su propio trabajo, desarrollando una obra que dialoga con estas tradiciones sin apropiárselas, sino rindiéndoles homenaje. La inmersión de Lanceta en la cultura textil del Medio Atlas influyó profundamente en su obra. La artista adoptó elementos formales de los tejidos marroquíes, como los ligamentos, materiales y técnicas, integrándolos en su propio lenguaje artístico. Sus creaciones buscan ser espejos que reflejen las alfombras, cojines y handiras que tanto admira, estableciendo un diálogo entre su trabajo y el de las tejedoras marroquíes. 

En el año 2000, Lanceta presentó la exposición Tejidos Marroquíes” en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y, posteriormente, en la Villa des Arts de Casablanca. Esta muestra puso en conversación piezas de tejedoras de distintas zonas del Medio Atlas con las propias creaciones de la artista, ofreciendo una reinterpretación contemporánea del arte textil marroquí.

Otra destacada exposición tuvo lugar en 2022 en el MACBA de Barcelona: Teresa “Lanceta. Tejer como código abierto”. En ella se recorrió su trayectoria desde los años setenta hasta la actualidad, incluyendo una amplia selección de tapices, lienzos, pinturas, dibujos, escritos y vídeos. Esta muestra, la más completa sobre su trabajo hasta la fecha, fue posteriormente exhibida en el IVAM de Valencia.

En 2023, Lanceta recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas, reconocimiento a su compromiso con la reivindicación del acto de tejer como una práctica artística y cultural de gran valor. Su obra ha sido exhibida en prestigiosas instituciones nacionales e internacionales, como el MUSAC, la Academia de España en Roma, la 57ª Bienal de Venecia y la 11ª Bienal de El Cairo.


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